GARA, 26/3/99

      ...Que el que no quiere ver

      Lander Gallastegi "Aratz": Padre de Irantzu Gallastegi

      Estos días se ha incrementado la caza del independentista vasco; caza sin tregua en este siglo.

      Los hispanos apuntan con orgullo a la colaboración francesa, por, según ellos, razones democráticas. Que no se sientan orgullosos porque, tal y como demuestran las investigaciones, la colaboración de los franceses en general con las fuerzas de ocupación imperialistas y fascistas de Hitler fue de dimensiones escandalosas. ¡Cómo no van a colaborar ahora los franceses con otro régimen, también fascista e imperialista, pero que se camufla tras una careta de democracia!

      ¡Claro que colabora con los que además pagan bien! Porque Francia, como cualquier furcia de alto copete, exige un buen precio por servicios a prestar.

      La primera vez que estuve en París fue de niño refugiado, coincidiendo con la Exposición Mundial de 1937. Allí se exponía el recién pintado cuadro de Picasso, su "Guernica". Franco, con los aviones de Hitler, martirizó Gernika, la cuna de la democracia vasca, por considerarla el símbolo de la soberanía de nuestro pueblo, de su independencia. Estos días, en ese mismo París, se colabora con los herederos de Franco, y se encarcela a independentistas vascos. Se repite el espíritu de aquel bombardeo.

      ¿Qué espera conseguir España? La chica entre los detenidos en París, Irantzu, es, como apuntaba "El País", nieta de Eli Gallastegi, "Gudari". Han pasado casi 80 años desde que primero encarcelaron a "Gudari" por idéntica causa por la que ahora detienen a su nieta: la independencia de Euskadi.

      En estos 80 años, dictaduras, monarquías, repúblicas y democracias hispanas han intentado eliminar nuestra nación, encarcelando, torturando, secuestrando, arrasando pueblos enteros, fusilando y asesinando en las cunetas. Han querido "educarnos" y hasta han intentado comprar a nuestro pueblo con sus estatutos y conciertos económicos; y, en parte, lo han conseguido.

      Pero sólo lo han conseguido con una parte de nuestro pueblo. Con el resto, lo que sí han conseguido es fortalecer su voluntad de romper para siempre con su opresor. Que mire bien España a la historia. Sabin Arana ensalzaba la lucha armada histórica de nuestro pueblo, pero no llegó a practicarla. "Gudari", con los de "Aberri", comenzó a organizarla; ETA la llevó a la práctica.

      La intransigencia visceral, férrea y salvaje de todos los diferentes regímenes hispanos para con el derecho a la soberanía de nuestro pueblo, ha obligado a éste a, como dice el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el "supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión".

      Harían bien los hispanos en no seguir tapándose los ojos para no ver la oferta de paz sobre la mesa desde hace ya varios años. Porque a esa más que generosa oferta de paz, y a la tregua que ahora la acompaña, no se las debe despreciar, porque si no se ciegan también a la historia, se darán cuenta que lo que sigue a la tregua, si no se ha hecho justicia con este pueblo, será mucho más terrible de lo que la precedió.

      El viernes pasado, como todos los viernes, según desfilábamos por la Gran Vía bilbaína con las fotos de los presos, un veterano abertzale a mi lado me señaló un policía (¿jubilado?) de la época franquista de los años 50, en la acera. Miraba como hipnotizado a las fotos de los cientos de presos vascos. Creo no equivocarme al pensar que se estaba dando cuenta de que nuestra lucha era imparable. En su época apresaban a algunas decenas por esparcir ikurriñas. Ante sus ojos veía los rostros de cientos de hombres y mujeres, encarcelados no precisamente por esparcir ikurriñas... En su día, sin duda, pensó que con sus palizas y torturas escarmentaba para siempre a nuestra juventud. La otra noche veía que todas aquellas barbaridades habían sido inútiles ante el anhelo por la independencia de esos generosos jóvenes.

      Casi toda mi vida se me ha conocido como hijo de "Gudari", que para mí ha sido un honor. Ahora se me conoce como "el aita de Irantzu", que me honra, por ser ella una de esas personas ejemplares, que por ser fieles, luchan. Luchan y sufren con alegría.

      A altas horas de la noche, según atravesaban París tras días y noches de interrogatorios, cantaban en el interior de furgón de la Policía camino de la cárcel: "Gu sortu ginen enbor beretik/ sortuko dira besteak/ burruka hortan iraungo duten/ zuhaitz ardaska gazteak".

      El eco de esa canción recorre por los montes y calles de Euskal Herria. ¿Pensáis que podréis asesinar ese espíritu?

      Harían bien los hispanos en no seguir tapándose los ojos para no ver la oferta de paz sobre la mesa desde hace ya varios años

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